viernes, mayo 16, 2008

Mis cromosomas se equivocan


Hoy, Día Internacional contra la Lesbofobia, la Transfobia y la Homofobia, más que nunca, vuelvo a afirmar, como Beatriz Preciado, la multiplicidad de los sexos. Este cuerpo que os habla está harto de que lo limiten y lo categoricen (y por ahora no lo patologizan porque aparentemente entra en la norma). Entrenomadas exclaman hoy eso de "vive y deja vivir". Yo estoy de acuerdo, pero añado más: "atrévete a convivir, a mezclarte, a respetar, a sentir sin miedo".

La homosexualidad, que para mí no es más que un etiqueta inventada por quienes rechazaban ciertas prácticas sexuales y decidieron ponerlas nombre para identificarlas y estigmatizarlas, es una muestra de deseo o amor. La homofobia (y demás) es odio. ¿Cuál de los dos es patológico? ¿Cuál es antinatural? ¿A quién hay que curar? Yo lo tengo claro.

A partir de esa reflexión, el movimiento de liberación gay-les-trans de Euskal Herria (EHGAM) ha realizado un proyecto llamado Las caras de la homofobia (lesbofobia y transfobia), compuesto por un catálogo, una exposición y un blog. En ellos recopilan, analizan y contextualizan manifestaciones retrógradas como las manzanas y las peras de Ana Botella o el "me limito a no tomar por culo" de Cela. No tiene desperdicio.

Su artífice, Julen Zabala, dijo en la inauguración -en la que disfruté un montón junto con las gentes de EHGAM y Medeak- que prefiere hablar de identidad social que de identidad sexual porque es la sociedad, y no la persona, la que categoriza. No puedo estar más de acuerdo. Las criaturas viven con naturalidad todos sus deseos hasta que su entorno la obliga a definirse o les impone etiquetas represoras como "marimacho" o "mariquita". Somos muchas las que hemos pasado años intentando buscar una definición clara con la que satisfacer a nuestra gente. Yo ya me he aburrido y, sobre todo, rebelado.

¿Es necesario celebrar un día así? Ojalá no lo fuera. Pero ayer mismo encontré en la prensa un ejemplo más de que lo es. La propia exposición se compone de 101 pruebas que nos obligan a reaccionar. Creo que los movimientos sociales no han prestado la suficiente atención a la homofobia (la muestra recoge también la intolerancia de la izquierda), y que incluso los propios colectivos de homosexuales tampoco se han dedicado lo suficiente a combatir la lesbofobia y la transfobia. En especial, quiero recalcar dos cuestiones:

- Es urgente que las feministas y el conjunto de la sociedad reconozcamos que la homo-lesbo-transfobia es un problema de género (los ataques al alarde mixto de Irún y Hondarribia son un claro ejemplo). Más aún, las agresiones al colectivo LGTB son violencia machista.

- Es urgente, también, dejar de fragmentar la lucha contra la intolerancia. El machismo, la homo-lesbo-transfobia, el racismo y la xenofobia son caras del mismo odio totalitario.

Por todo ésto, creo que en lo privado tenemos que dejarnos de etiquetas y dar rienda suelta a la capacidad ilimitada de sentir y gozar de nuestros cuerpos. Pero en lo político, me apunto a quienes apuestan por apropiarse de las etiquetas estigmatizadas. Medeak lograron en las Jornadas Feministas que muchas hayamos empezado a definirnos como lesbianas políticas, independientemente de con quién nos acostemos. Nos enamoraron con su definición de "somos bolleras, putas, transexuales, negras y todo lo que la sociedad rechaza". Y justo ayer KU nos hacía una propuesta similar, a la que me apunto.

Una de las citas que más me ha gustado en la exposición es la de Manuel Fraga: "Los homosexuales nacen así porque sus cromosomas se equivocan". Resulta que a quienes nos comportamos de manera diferente a la que dicta la moral cristiana no sólo nos dicen que estamos equivocadas, sino que nacemos equivocadas, nuestros cromosomas se equivocan. Como parece que todo intento de convencerles de lo bueno que es para todo el mundo, también para ellos, respetar la diversidad, prefiero darle la razón. Mis cromosomas se equivocan. No son puros, rectos, grises ni uniformes. Son mestizos, complejos, cambiantes, impredecibles, llenos de curvas y colores, ávidos de sentir, conocer, disfrutar y vivir. Y no veáis cómo me alegro.

La foto aparece en la exposición de EHGAM.

jueves, mayo 15, 2008

Adintxikiko etorkinak ere, gureak!



Estos días he estado algo ausente, dedicada a las primeras jornadas que contribuyo a organizar en SOS Racismo-Bizkaia. La recién nacida Comisión de Menores, de la que formo parte, ha comenzado su andadura con unas jornadas sobre menores extranjeros no acompañados. Ha sido todo un éxito, tanto de afluencia, como de participación, nivel de las ponencias, ecos en la prensa... Y hemos tenido la suerte de contar con los testimonios de tres jóvenes -hoy adultos pero que llegaron como MENAs- que nos han relatado cosas como qué se siente al cruzar la frontera en los bajos de un camión, cómo se vive en unos de los peores centros de Bizkaia, o cómo al cumplir los 18 años han tenido que conformarse con vivir en el albergue municipal.

Todavía estamos de resaca, así que ya os pasaré las conclusiones cuando estén redactadas, pero aprovecho para repasar unas ideas fundamentales:

El título en euskera significa los menores inmigrantes también son nuestros. La idea principal que queríamos transmitir con estas jornadas era que no se trata de un tema ajeno al que podamos dar la espalda. Por ley, la tutela de los menores la ejercen las diputaciones, con lo cuál, son responsabilidad de toda la ciudadanía. Aparte de que respetar sus derechos -que son exactamente los mismos que los de los menores autóctonos- porque es nuestra obligación, también debemos pensar que revertirá en una sociedad mejor. Es evidente que desproteger a los menores supone avivar los conflictos que acarrean las situaciones de exclusión social.

Una de las conclusiones que me llevo de las ponencias es que, según los datos del Ararteko (el defensor del pueblo vasco), hay una correlación directa entre conflictividad y malas condiciones de vida. Es decir, los menores que terminan en centros de internamiento (tipo reformatorios) en la mayoría de los casos provienen de los centros en los que se da un mayor hacinamiento y falta de programas educativos. De la misma manera, cuando incendiaron el centro de Orduña y derivaron a los chicos a pisos de acogida, dejaron de dar problemas. Por lo tanto, cuando se destinan recursos (y no digo grandes lujos, sino los necesarios para tener reconocidos los derechos a una vivienda digna, educación y sanidad) los jóvenes responden conviviendo adecuadamente.

Por último, quería señalar lo importantes que son estas jornadas atendiendo a las siguientes noticias:

- La UE intenta aprobar una directiva (de hecho, no salió adelante por "blanda") que permitirá el acceso de menores no acompañados a centros de internamiento para extranjeros (y ya sabemos cómo se vive en los CIE).
- En España, son varias las comunidades que practican repatriaciones de menores ilegales y sin garantías, bajo el eufemismo de reagrupaciones familiares, y con la excusa de que es lo mejor para el menor.
- En Bizkaia, el PP intentó que se aplicara esa medida. El PNV, más discreto, realiza ciertas visitas a Marruecos, y el diputado de Acción Social, de ese partido, exclama que "ya no caben más menores" (un discurso igualito al de Rajoy), que no hay recursos y que no hay que potenciar el efecto llamada.
- En la localidad vizcaína de Laukiz, el ayuntamiento se niega a que la Diputación abra un nuevo centro de menores. Al menos, una plataforma de educadores recoge firmas en contra de la "vulneración de un derecho básico como es el de poder vivir en cualquier lado" en el que se incurre al bloquear la creación de centros.

En la foto, los jóvenes que relataron su experiencia en la primera sesión de las jornadas.

jueves, mayo 01, 2008

Malditos palestinos



No me deja de sorprender la ignorancia, falta de sensibilidad o crueldad (no tengo muy claro cuál de las tres) de aquellos estados que lloran a sus muertos mientras masacran a otros pueblos. Antisemitas les llaman a quienes plantan cara a este genocidio.

Entre tanta sirena cínica, ciega ante el dolor ajeno (y más que ajeno, provocado, intencionado, impune), me parece loable la firme denuncia de Maruja Torres, más sarcástica que nunca porque se nos tendría que caer la cara de vergüenza. Y ese "nos" somos los medios de comunicación, Occidente y todas las personas que permanecen(mos) más o menos impasibles ante esta barbarie. En la foto, de 20 minutos, un joven libanés corre ante otro tipo de sirena, la que anuncia un nuevo ataque israelí.


Malditos palestinos

Cada día recibimos señales de que Jehová protege al Estado de Israel, que, en su feliz 60 cumpleaños, puede organizar todos los juegos pirotécnicos que le salgan de los tirabuzones. Teníamos ya bastantes indicios acerca de las bendiciones que dicha nación atrae. (....)

Me refiero a cómo Israel ha sobrevivido, incólume, a la última canallada palestina. Hace dos días escasos, unos jodidos niños, junto con su madre, concibieron la perfidia de desayunar en su refugio del norte de Gaza, precisamente cuando unos proyectiles del Estado judío pasaban por allí, fumigando terroristas. Cuatro de los pequeños y la mamá volaron al paraíso un poco antes de lo previsto: no hay mal que por bien no venga. Ojitos por ojo, podríamos decir. Boquitas a media dentición por diente.

Sabemos cuál es el juego de los medios. Parecía que la prensa iba a volver a cebarse en Israel y en su sobredimensionado cerco a Gaza. Pero un suceso de mayor trascendencia borró a la familia palestina de la actualidad, es decir, de la memoria: el tema del padre (nuestro: occidental) que violó y secuestró a su hija durante más de dos décadas. Eso da mucho más de sí, informativamente hablando.

Jehová, qué grande eres.

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miércoles, abril 30, 2008

¡Afirmo la multiplicidad de los sexos!


Es una de las ideas que más me han gustado de Beatriz Preciado, filósofa trasgénero que estoy descubriendo dentro de mi repentina lectura libre del queer. Este es uno de esos post en los que puedo adivinar sin dificultad quiénes lo váis a comentar (apenas dos o tres de mis chicas transgresoras) pero me apetece hablar de estas cosas.

Estoy cada vez más convencida de lo interesante y divertido que es desmontar todo lo preconcebido; deconstruirnos para construirnos a nuestra medida. Ver, en definitiva, el género y el sexo como un traje que nos podemos quitar y poner a nuestro antojo. Y no es que me haya vuelto transgénero de repente. Pero me gusta pensar que soy mujer porque quiero, porque es la construcción de mí misma que yo elijo y que no me viene impuesta por unos rasgos biológicos.

Ese determinismo, pensar que soy inevitablemente mujer, implica definir lo que es ser mujer, y eso me limita y me aburre. ¿Qué me hace mujer? ¿Sólo los genitales? ¿Tendría que sentirme menos mujer por no tener grandes aptitudes para el cuidado, no ser tierna y sí competitiva, tener poco pecho o ser infértil? Aunque la ciencia pudiera discernir con exactitud qué es biológico y qué cultural, yo renegaría de ello. ¿Aceptaríais los hombres que sois inevitablemente agresivos?

Dado que somos seres conscientes, que hemos manipulado y desnaturalizado todo, que jugamos cada día a ser pequeños dioses, ¿por qué nos da miedo construir a nuestra manera -pasando de discursos esencialistas- nuestra identidad y nuestro cuerpo, que son precisamente casi lo único que es sólo nuestro? ¿Quién marca el límite de lo que se puede cambiar (el color de pelo, los ciclos menstruales, hasta la estructura ósea...) y lo que no? Por cierto, estas ideas no me hacen menos feminista, ni mucho menos, y creo que entre tanta filosofía sigue siendo necesario impulsar la lucha de las mujeres.

Os invito (sin ningún ánimo ni esperanza de convenceros) a leer y escuchar y ver en el vídeo de abajo a Preciado y oyéndola y viéndola en el video de abajo. El 9 de mayo dará una charla en Vitoria, en el centro Montehermoso. Eskerrik asko, Itu eta Medeak. Por si os da pereza, os pego las ideas que más me han gustado o divertido. Y, como decía en otro blog, parafraseando a Pripublikarrak, os invito que, aunque lo hagáis como espectadores curiosos o cínicos, os acerquéis a un panorama de roles rodando, saltando, moviéndose, retorciéndose...

Tengo 37 años. Nací en Burgos y vivo entre París y Barcelona. Soy filósofa y enseño Teoría del Género en la Universidad de París VIII. Vivimos juntos mi novia, una perra bulldog, un gato y yo. No quiero reproducirme. No creo en la nación ni en Dios. Mi perra se llama Pepa

¿Es usted hombre o mujer?
Esta pregunta refleja una ansiosa obsesión occidental.

¿Qué obsesión?
La de querer reducir la verdad del sexo a un binomio.


¡Es que hay hombres y hay mujeres...!
Yo dedico mi vida a dinamitar ese binomio. ¡Afirmo la multiplicidad infinita del sexo!


"Hay tantos sexos como personas", dice un amigo mío. ¿Sería eso?
Sí, me gusta. Eso de hombre y mujer son construcciones culturales.


Pero hay vaginas y penes, hay tetas y testículos, hay estrógeno y testosterona...

Sí. ¿Y?


Que eso no es cultura, ¡es biología!

Esgrimir rasgos anatómicos (o bioquímicos) para fijar identidades sexuales ¡es cultural! Hasta 1868, por ejemplo, no hubo heterosexuales y homosexuales (...), había prácticas sexuales varias. (...)
La feminidad, desde la píldora, es una ficción. La píldora ¡finge menstruaciones! La feminidad es hoy una construcción biotecnopolítica: una suplantación hormonal de los 12 a los 50 años. La biomujer es hoy tecnomujer, es ya transexual. (...)

Su sociedad le proponía una identidad.
La sociedad propone unos precipitados de identidad, cada individuo asume uno... y acabas pensando que eso eres tú. Y no.

¿No? Entonces..., ¿qué soy yo?
Es una pregunta ociosa y viciosa: pregúntate mejor qué procesos te han llevado a pensar "yo soy esto".

miércoles, abril 23, 2008

A mí tampoco me gusta


No, no me gusta No me gusta lo que leo últimamente. No me gusta nada el cambio de discurso. No me gustan las nuevas caras, ni los nuevos gestos. No me gustan estos cambios a la hora de acentuar las prioridades. No, no me gusta... y, ciertamente, no creo que sea aplicable aquello de "para gustos están los colores"

José Luis Ramos se refiere, en un texto enlazado a diferentes noticias, al nuevo ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. Una de las noticias que enlaza, lista una serie de despropósitos que el ministro puso en marcha cuando era concejal. Una de las más injustas e injustificadas es la de
exigir que una persona disponga de un mínimo de 10 metros cuadrados en su piso alquilado para poder empadronarse.

Os pego lo que le contesté a José Luis: "
¿Se evitan los pisos patera negando el empadronamiento y los derechos sociales a los que éste abre la puerta(...)? No. Se consigue que haya los mismos pisos patera, llenos de personas sin absolutamente ningún derecho, sin acceso a las prestaciones que le ayudarían a salir del piso patera. El simple hecho de que sea el Ministerio de Trabajo e Inmigración ya dice mucho, deja claro la concepción utilitarista del gobierno. Los inmigrantes son sólo concebidos como mano de obra y, a ser posible, barata. (....) Me da ganas de dar una palmadita en la espalda a aquellos que optaron por el voto útil. ¿Han conseguido frenar a la derecha? Yo creo que ahora sí que la tenemos en el gobierno".

La foto es porque me he despertado metafórica.



viernes, abril 18, 2008

¡No a la discriminación homófoba!


La Red vasca de Periodistas por la Igualdad, de la que formo parte y que pronto os presentaré en este blog hemos elaborado un comunicado para denunciar el despido por parte de COPE de una periodista por ser lesbiana y haber trabajado en la Diputación de A Coruña. Le hemos dado toda la difusión posible, pero os invito a hacer una especie de campaña en vuestros blogs copiando el comunicado o las reflexiones que el tema os sugiera. Es inadmisible que una empresa despida a una persona por su condición social o por su ideología.

Indignación por el despido de una periodista
La Red vasca de Periodistas por la Igualdad exige a la Cadena COPE que readmita a Isabel Quintairos y respete la libertad sexual e ideológica de su plantilla

La Red vasca de Periodistas por la Igualdad quiere manifestar su indignación y perplejidad ante el despido de la periodista Isabel Quintairos por parte de la cadena COPE de Santiago de Compostela, por su condición de lesbiana y su supuesta afinidad con un partido político. Quintairos está casada con una mujer y ha trabajado como asesora técnica de la Diputación de A Coruña. Así lo reconoce la sentencia judicial que obliga a la empresa a readmitirla por vulnerar varios de sus derechos fundamentales. La radio ha ignorado la orden judicial y la ha despedido por segunda vez. Por ello, la Red vasca de Periodistas por la Igualdad desea expresar lo siguiente:

- Quienes componemos la Red queremos mostrar nuestra solidaridad con Isabel Quintairos y con todos los periodistas despedidos por razones ajenas al ejercicio de su profesión.

- Es inaceptable que un medio de comunicación utilice la condición sexual y la ideología de su plantilla como criterios para medir su profesionalidad. Ese proceder supone una clara vulneración de derechos fundamentales como el de la intimidad y la libertad ideológica, y revela actitudes discriminatorias contrarias a la Constitución española.

- Los profesionales de la comunicación no tenemos la obligación de compartir la ideología de las empresas para las que trabajamos. Que Isabel Quinteiros fuera asesora técnica de la Diputación de A Coruña no la convierte en simpatizante de ningún partido. Por otro lado, la Constitución reconoce a toda la ciudadanía el derecho a no ser obligada a declarar sobre su ideología. Por último, trabajar para la COPE le obliga a respetar la línea editorial en el ejercicio de su profesión, pero no a seguir en su vida privada las directrices que dicha línea editorial marca.

Por ello, exigimos a la cadena COPE que cumpla la sentencia readmitiendo a la periodista y que respete la libertad sexual e ideológica de sus trabajadoreas y trabajadores.

Bilbao, 17 de abril de 2008.

Red vasca de Periodistas por la Igualdad

jueves, abril 17, 2008

Ellos cuestionan. ¿Nosotras cuestionamos?


Espe (que ha tenido que ser presidenta Madrid y adquirir ese rollo dama de hierro para que la dejen de tomar por tonta), Soraya (¿Alberto? ¿Mariano?), las tetas de Ángela Mekel (me encantó una tertuliana que dijo: "Se ve que algunos hombres todavía no se han enterado de que tenemos tetas), la Chacón pasando revista a las tropas preñada, la Bibi (una chavalita rubia)...

Pocas políticas han escapado de ser cuestionadas por el hecho de ser mujeres. Pocas han podido esquivar los comentarios machistas. Sin embargo, me encuentro con que el nuevo ministro de Trabajo e Inmigración (que ya ha destacado por sus opiniones y advertencias xenófobas) es el único titular de una cartera que carece de estudios universitarios superiores. ¿Es una mujer licenciada menos competente que un hombre bachiller? Ahí es donde se demuestra que no existen las condiciones necesarias para no tener en cuenta el sexo a la hora de nombrar a cargos políticos. Porque una mujer más formada que un hombre es menos valorada y, por tanto, su acceso a esa esfera es más improbable.

A vueltas con las ministras


He decidido pegar lo que comenté al respecto en otro blog: "Por un lado, me parece genial que se exija paridad en las instituciones porque es la única manera a corto plazo de favorecer el acceso de las mujeres a esos espacios. Si una mujer acepta ser ministra de Defensa, ya se ve que no va a transformar nada. Pero por muy facha que sea una mujer, hay que lograr que tenga las mismas posibilidades de ostentar el cargo que un hombre facha. El problema es que los partidos como el PSOE han convertido a las cuotas en una meta, en vez de verlo como un simple recurso temporal. Así, el objetivo final de transformar el sistema se diluye, al presentarnos que todo está logrado.

Lo mismo con el Ministerio de Igualdad. Es necesario crear un órgano decisorio (no sólo consultivo como los que existen ahora) que diseñe políticas transversales en todas las áreas que gestionan el resto de ministerios. Que exista es bueno, lo que no quita criticar que lo van a utilizar de puta pena. Y el nombramiento de la ministra da mucho que pensar. A cualquiera se nos vienen a la cabeza varias históricas del feminismo militantes del PSOE. En vez de eso, han puesto a una joven de trayectoria desconocida y más como técnica que como feminista".

Carmen Moreno nos ha dicho que le demos tiempo a la ministra de Igualdad, que es una excelente persona y política. No es que dudemos de ella, sino que pienso que se ha elegido una persona de perfil más bajo, más expuesta a ser criticada y manipulada. Como creo que os conté, desde el feminismo vasco nos hemos mostrado preocupadas porque el feminismo institucional y la igualdad formal generen un espejismo de igualdad real.

Igualdad no es que haya más ministras. Es que desaparezcan las discriminaciones por razón de sexo en política, en los sueldos y el acceso al trabajo de calidad, en el respeto a nuestro cuerpo y a nuestra sexualidad, que desaparezcan las agresiones por razón de sexo, y un infinito etcétera que hace necesario el trabajo de las feministas. Porque, repito, no es tan fácil como decir "a partir de ahora todos personas". El imaginario social no se cambia así por así (¿verdad, Pripus?)

lunes, abril 14, 2008

Rolling Rolak



Este vídeo es una presentación de Rolling Rolak, un proyecto del colectivo de artistas feministas Pripublikarrak, que propone utilizar el lenguaje visual para cuestionar y jugar con los roles de género. Hay un concurso fotográfico profesional (Argazklik), pero también un espacio al que cualquier persona puede enviar cualquier foto, de Internet, de móvil o lo que sea sobre tres ejes: Blogosfera vasca feminista, Feminismo islámico y Hombres contra el patriarcado (Camara Crossing). Os invito a que participéis.

En plena insumisión del cuerpo (IV. jornadas feministas)


Este fin de semana he asistido a la IV. edición de las Jornadas Feministas de Euskal Herria. Un evento importantísimo que ha logrado reunir a 1.300 mujeres, 14 años después de la anterior cita. Sería larguísimo contaros todo (y ya me voy a alargar de por sí) así que os invito a leer las ponencias, una entrevista en Gara y pronto os haré llegar las conclusiones si os interesa.

Yo me quedo con la energía indescriptible que se generó en un espacio con 1.300 feministas juntas, debatiendo (violencia machista, participación política, sexualidad...), sintiendo, riendo... Fue increíble. Siempre da ánimos sabernos acompañadas, abandonar el miedo a ser raras, locas, paranoicas por cuestionarnos ciertas cosas. Muchas éramos jóvenes, lo que es una buena noticia porque creo que uno de los retos del feminismo es resultar atractivo para las nuevas generaciones, desmovilizadas por el espejismo de la igualdad formal y el feminismo institucional.

Una de las principales conclusiones con las que me quedo también es que el foco de la violencia machista se pone en los asesinatos, invisibilizando así las violaciones y otras agresiones de baja intensidad. Además, el hecho de que el feminismo no sea considerado un interlocutor de referencia al abordar las políticas de igualdad hace que éstas queden descafeinadas y no incluyan la necesaria crítica global al sistema patriarcal.

He aprendido muchísimo, pero para mí han sido Medeak la verdadera revelación, lo único que no entraba en mis cálculos. Este colectivo lesbianista guipuzcoano (con el que había contado para algún reportaje) me ha fascinado, divertido, hecho cuestionarme mil cosas... A primera vista nadie se libra de los prejuicios, porque las chicas impactan que no veas (o si no, decidme qué os parece la foto). Explican porqué se definen como bolleras, putas, travestis, intergénero y todas las etiquetas que la sociedad estigmatiza en su ponencia.

Herederas de las teorías queer, organizan talleres de Drag King en los que proponen travestirnos de hombres (a ser posible de manera estrafalaria, porque se trata de satirizar) para cuestionar, parodiar y profundizar en los roles de género, y el binomio mujer-hombre o femenino-masculino como únicos posibles. Así, las Medeak nos convencen de que el género y hasta el sexo son construcciones sociales que podemos quitarnos y ponernos a modo de disfraz. Da vértigo cuestionar esquemas tan rígidos, pero es una deconstrucción que me apetece intentar hacer.

Yo nunca me he identificado con lo queer, porque pensaba con cierta ingenuidad que vivía mi feminidad y también mi lado masculino con toda naturalidad y espontaneidad, sin imposiciones. No le veía el sentido a cuestionar los géneros, y me parecía contraproducente para la lucha feminista (por este rollo de "todos personas y ya está"). Pero sus tesis y sus formas han sido una revelación. Sus formas porque han sido como un soplo de aire fresco entre tanta conceptualización teórica.

Son divertidas ("si vamos a cambiar el mundo, vamos a hacerlo pasándonoslo de puta madre", decían, y la verdad es que el carácter festivo fue uno de los puntos fuertes de todo el congreso), irreverentes, escandalosas, polémicas, pero detrás de todo eso muestran también un discurso fascinante. Menos racionalizar y más vivir, es lo que proponen ellas, y lo que yo necesito ahora. Además, el cuerpo es el eje de su discurso, y me parece un campo relegado dentro del feminismo que a mí me interesa especialmente. Total, que encantada con la experiencia, y con la incertidumbre de vivir a dónde me lleva esto de deconstruirme para volver a construirme a mi medida.

En la foto, la performance de Medeak en la manifestación del sábado en Bilbao. El autor es Pradip J. Phanse, para El País.